Esta puede ser un historia como otras, como otras historias de amor y desgaños. De hecho trata de amor y desngaños, pero esta no es una historia como otras; es distinta por que cuento e imagino lo que pudo muchas veces ser y no fue.
Los nombres son distintos, el tiempo tambien.. pero los sentimientos son genuinos, cada palabra esta cargada de emocion y sensaciones que jamas se experimentan y cuando se siente son tan irremplazables como la luz que cada mañana me hace despertar y sentir que cada dia va a servir para algo nuevo.
Todo empieza asi en un barrio; en haedo donde yo vivia con mi familia, estudiaba en un colegio privado y practicaba hockey. todo parecía ir bien y como todo iba relativamente bien; me enamore. Si conocí a un chico que era totalmente distinto, alguien que realmente me hacia sentir especial, pero no era mi novio, no éramos nada y al mismo tiempo éramos todo, por que nos cuidábamos, nos queríamos, se podía decir que hasta nos amábamos, era un amor mudo. Ninguno le decía al otro lo que sentía, solo nos limitábamos a acompañarnos y hablar de temas no relevantes. Pero todo lo bueno termina, un día así de la nada el lugar donde trabajaba cerró. Lo había perdido y no había hecho ni dicho nada.
Después de ese dic del amigo, todo me parecía más que gris. A pesar de no tenerlo, de no verlo, de no sentirlo; seguí, seguí sin el sintiendo que me comía por dentro las ganas de decirle todo eso que jamás me había animado.
Con el equipo jugábamos el torneo, íbamos bien; pero un día así de la vida, nos quedamos sin arquera y entre yo al arco. Por primera vez tenia miedo adentro de una cancha de jockey; el lugar que mas satisfacciones me había dado en la vida ahora me causaba miedo; incluso pánico. Por eso empecé a entrenar más y más duro. Solamente para perderle el miedo al arco, solamente para demostrar que podía hacerlo. Pero… a quien quería demostrarle que podía si la única persona que me importaba ya no estaba a mi lado? Ahora era una persona desgraciadamente racional, que todo lo que hacia lo hacia después de haberlo meditado varias veces. Había olvidado los impulsos y había encerrado mi corazón en una caja bajo 7 llaves. Desde ese momento iba a dejar los sentimentalismos absurdos de lado y dedicarme a esas frivolidades que tanto odiaba.
miércoles, 4 de abril de 2007
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